anécdota IX

C-i-n-c-o años tardé en sacarme el carnet de conducir. Le había cogido un pánico terrible a coger el coche desde el día del accidente. Un loco inglés se metió al revés en la rotonda, desde ese choque estoy traumatizada.

Al final conseguí el carnet, práctica a práctica iba superando mi trauma al volante. Un día de noviembre hace c-i-n-c-o años me dispuse a coger por primera vez el coche sola por primera vez. Poco a poco, calle a calle, iba ganando confianza, pero procurando pasar por recorridos conocidos. Finalmente llegué a la plaza, segura de mi misma, convencida de poder superar un nuevo reto.

Pero lo que ví me dejó congelada. ¿Era mi percepción de la realidad lo que estaba alterada o era la realidad en sí misma?. Me sentí como un juguete del destino,
indefensa, las leyes de la conducción se reían de mí y unas de las pocas cosas que creía constantes había cambiado.

En la ciudad las calles suelen cambiar de dirección, todos estamos acostumbrados, pero nadie cambia las rotondas y menos la plazas. Era incapaz de seguir conduciendo, desde luego había fallado, abandoné mi coche en la entrada de la plaza y caminando volví a casa. Han pasado c-i-n-c-o años y sigo esperando el momento de que todo vuelva a su sitio para poder recuperar mi coche y la confianza.

Estrellita Mutante

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Una respuesta a “anécdota IX

  1. Plas, plas, plas, plas, plas. Cinco plas. Como cinco estrellas.

    Grandísimo el relato.

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