centenario de la Suavina

Este mes se cumple el centenario de la Suavina, la celebérrima pomada para labios cortados de la Farmacia Calduch.

Vicente Calduch Solsona fue el inventor de la Suavina y su hijo Vicente Calduch Almela se trasladó desde Villarreal a la actual farmacia de la Calle Enmedio de Castellón, que actualmente dirige Vicente Calduch Rodríguez, perteneciente a la quinta generación de hacedores de Suavina.

La producción de la Suavina sigue realizándose mediante el mismo proceso artesanal de hace cien años en la propia farmacia. Anualmente se venden unas 100.000 cajitas, fundamentalmente en la provincia de Castellón, aunque también en farmacias señaladas de Valencia, Cataluña y Valencia Capital.

Esta tarde a las 20:00, la Farmacia Calduch celebra el centenario de la Suavina en la propia farmacia de la calle Enmedio. Una acto de homenaje a esta pomada tan castellonera como imprescindible, en invierno y durante todo el año.

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Primer premio

El domingo pasado tuvimos con nostros al ganador de las anécdotas de Mariagustina no rode aixina en la radio. Aquí podéis escuchar el programa y descargarlo.

El relato del segundo premio radiado

El actor Javier Fernández Peña, responsable de la voz del muñeco Mr Potato,  nos lee este relato sobre Maria Agustina, ganador del segundo premio del concurso de relatos. En este link podéis escucharlo y descargarlo by the face.

Juanjo Montoliu y Esther Martín, ganadores del concurso de anécdotas

La Entrega de Premios del Concurso de Anécdotas de Maríagustina se celebró el  viernes 20 a las 20:00 en Gnomo. Durante le acto se ofreció un castellonero refrigerio: coca de tomate y Papas García, regado con vino y champagne.

El primer premio fue para Juanjo Montoliu, por su apasionado relato sobre el giro tradicional de la emblemática plaza. Además, cerró el acto con

El segundo premio fue para Esther Martín, quien envió su relato desde Reino Unido, donde todas las rotondas giran al revés y se siente como en casa. Como estamos en el futuro, la ganadora recibió la noticia por videoconferencia.

La anécdota de Juanjo está aquí y la de Esther acá.

ceremonia de entrega de premios :)

anécdota IX

C-i-n-c-o años tardé en sacarme el carnet de conducir. Le había cogido un pánico terrible a coger el coche desde el día del accidente. Un loco inglés se metió al revés en la rotonda, desde ese choque estoy traumatizada.

Al final conseguí el carnet, práctica a práctica iba superando mi trauma al volante. Un día de noviembre hace c-i-n-c-o años me dispuse a coger por primera vez el coche sola por primera vez. Poco a poco, calle a calle, iba ganando confianza, pero procurando pasar por recorridos conocidos. Finalmente llegué a la plaza, segura de mi misma, convencida de poder superar un nuevo reto.

Pero lo que ví me dejó congelada. ¿Era mi percepción de la realidad lo que estaba alterada o era la realidad en sí misma?. Me sentí como un juguete del destino,
indefensa, las leyes de la conducción se reían de mí y unas de las pocas cosas que creía constantes había cambiado.

En la ciudad las calles suelen cambiar de dirección, todos estamos acostumbrados, pero nadie cambia las rotondas y menos la plazas. Era incapaz de seguir conduciendo, desde luego había fallado, abandoné mi coche en la entrada de la plaza y caminando volví a casa. Han pasado c-i-n-c-o años y sigo esperando el momento de que todo vuelva a su sitio para poder recuperar mi coche y la confianza.

Estrellita Mutante

anécdota VIII – ¡Y tanto que Maria Agustina no rode aixina! ¡collons!

Noviembre de 2004, se cambia contra natura el sentido de giro de la plaza. Enero de 2005, el entonces alcalde de la ciudad José Luis Gimeno dimite de su cargo tras casi 14 años al frente de los designios de la ciudad ¿Casualidad? No, justicia. Ciertas cosas tienen repercusiones. Me rio yo del cambio climático, de la capa de ozono y del efecto invernadero. Lo de Maria Agustina, eso sí es grave, cambiando el ritmo vital de toda una comunidad, como si forzásemos al corazón de una persona a que bombease la sangre en sentido inverso. Eso no es bueno.

Y la gente lo nota. Semblantes serios, caras largas, cierta energía de esa que carga las pulseras magnéticas de los teletiendas que no fluye como debería. Es un algo que no se percibía pero que ahora se echa en falta. Como ir a la Magdalena sin cinta en la caña.

Quieren alienarnos. Ellos. Aquí somos demasiado felices, vivimos demasiado bien, y ellos no quieren eso. “La millor terreta del mon”, que decía Troncho antes de morir un Lunes de Magdalena. Como aquí en ningún sitio, como bien saben los que vienen de los Cárpatos y aquí se quedan para los restos como orelluts de toda la vida, de soca. Y nos lo quieren quitar. Pusieron un Zara. Dijimos adios al Goya, al Rialto, al Azul, al Rex, para dar la bienvenida a los multicines en las afueras. Cambiaron el sentido a la “”””rotonda”””” de Maria Agustina. Hasta nos montaron un Corte Inglés ¡¡¡un Corte Inglés!!! Quieren que seamos como todos los demas, y aunque nos resistimos como buenos cabuts, poco a poco lo consiguen. Cada vez se ve menos gente con blusa en las Fiestas. Es una
señal preocupante.

¿Vamos a dejarles que sigan? ¿qué será lo próximo? ¿¿quedarnos sin Papas García?? ¿qué somos? ¿Caguemes?

A título personal, nunca acepté ese cambio. Las cosas son como son, por muchas señales que pongan sólo son palos y pintura en el suelo. Nuestras madres nos lo han dicho siempre “y si todos los demás se tiran por una ventana ¿tú también te tirarías?”. Pues no ¿verdad? pues eso es lo que hago, hacer caso a mi madre. Cada vez que tengo que circular por la plaza, lo sigo haciendo siguiendo su sentido natural, aunque me esté dejando las ruedas cada vez que me subo a los picos de acera que han cambiado. Y noto, cada vez que lo hago, como Ella, desde el centro subida en su fuente, me mira y me sonríe. Y los demás coches aplauden mi valentía, se apartan para dejarme pasar y tocan sus bocinas para jalearme.

Lo único que me apena es que tras cinco años parece que soy el único que lo sigue haciendo ¿en serio los demás os conformais? desde aquí os invito a hacerlo también. Puede ser un pequeño rascón para el coche, pero un gran paso para la castellonería.

Hacedlo por vuestras madres ¿o vosotros también os tirariáis?

Álvaro Giner